Ante todo, mucha calma

Encabezamos esta publicación con el título de una canción de Siniestro Total (es un grupo musical de los 80). La analogía no puede ser más oportuna y el sentido del humor nunca está de más. Y cada vez es más escaso.

Escasea también el diálogo. Escasea también el rigor. Escasea la cautela.

Prima la inmediatez. Prima la acusación. Prima la “pedrada” sin medir. Parece que hay que hacer bandera del “populismo” tan en boga y arremeter contra todo a cada paso. Sin medir las consecuencias. Buscando el aplauso fácil. Estamos chapoteando en “rufianismo” sin medir el alcance de los pasos y las consecuencias de los mismos. Y quien no juega al juego del “guantazo” indocumentado es un cobarde, un vendido o un inútil.

La prudencia no “vende”.

Pues siendo plenamente conscientes de cuanto antecede y de que el “pitbull” que se ha instalado en nuestra sociedad va a gruñir ……….. vamos a ser prudentes de todos modos.

La descomunal tropelía cometida días atrás (quizá por falta de prudencia, probablemente por falta de conocimiento y seguro por falta de diálogo) ya no tiene remedio. Ni uno sólo de los árboles talados va a volver a la vida. Ni uno. Cobra prioridad ahora, antes de nada, que el despropósito no siga avanzando. Parece que eso va por buen camino. Ayer no hubo mas “ejecuciones”. Confiemos en que hoy no aparezcan las motosierras del Ayuntamiento salvándonos de nada. Y cargándose nuestra cubierta vegetal. La de todos. La de Villaviciosa. La del planeta, en puridad.

Si preguntamos, nos dirán que no estaba previsto continuar el despropósito. Si volvemos a preguntar encontraremos otra realidad. No es fundamental. Lo prioritario es que se detenga esta sinrazón.

Y una vez detenida la sinrazón (que confiamos así sea), toca determinar el “porqué”, el “para qué”, el “nunca más” y, después el “quién”. Y éste es el órden que debiera imperar desde el raciocinio. Y no al revés.

En una sociedad civilizada son antes los juicios que las ejecuciones. Y antes de los juicios hay fase de instrucción de los mismos. Y en éso estamos; en la prudencia necesaria para determinar responsabilidades desde la recopilación de pruebas, de informes periciales y, en suma, de acumular datos en lugar de opiniones. El tiempo va a hacer el resto, que nadie lo dude. Pero precipitarse nunca es bueno. Precipitarse lleva a tener que desdecirse, y lo vemos a diario.

La Junta de Gobierno de la Entidad ha encargado un dictamen profesional cualificado al efecto de acreditar documentalmente lo evidente. La tala indiscriminada de nuestros pinos no responde a una necesidad ineludible. Alguno de los pinos talados podría representar un riesgo de caída, si. Pero los pinos no acostumbran a representar riesgo “por hiladas” salvo que haya un hecho que lo motive (conocimiento). Alguno está correctamente talado, seguro. 12 ó 14, no. O sería la primera vez que tan peculiar hecho sucediese. Cierto es que ha de recurrirse a un dictamen forense, pues el pino ya está en el suelo, pero…. esperemos disponer de la prueba para valorar el siguiente paso. Cuando la tengamos en nuestras manos, actuaremos.

Ante la evidencia de que la barrabasada es irreversible y con la prioridad de que no siga adelante caminamos, como ya hicimos este verano con el asunto de los vertidos (tan irremediable a hecho consumado como lo que nos ocupa), hacia la documentación necesaria para actuar en el foro que corresponda. Y así se hará como ya se hizo antes. Que nadie lo dude.

No nos vamos a precipitar por ninguna presión y vamos a tratar de no ser instrumentalizados en modo alguno. Ojalá tengamos la suficiente claridad de discernimiento. El tiempo lo dirá.

 

Vocalía de Comunicación.